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IBI desorbitado para construcciones agrícolas y ganaderas

Los nuevos criterios de valoración catastral consideran cualquier construcción agraria, ganadera o forestal como edificación urbana, obligando a pagos de impuestos desorbitados.

Los elevados porcentajes para la aplicación del IBI en instalaciones agrícolas y ganaderas acaban resultando excesivamente costosos para el titular de las mismas. Además, la obligación de pago continúa vigente aun cuando se cesa la actividad.

Según el Real Decreto Legislativo 417/2006 de 7 de abril, las explotaciones agrícolas y ganaderas, los almacenes y naves agrícolas ya son consideras como bien inmueble de naturaleza urbana y, por tanto, sujetas al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). El tipo de gravamen mínimo aplicable a la base liquidable del IBI rústico se encuentra de este modo entre el 0,30% y el máximo de 0,90%.

Los ayuntamientos tienen la última palabra
Aunque el impuesto está regulado para todo el Estado, se deja un amplio margen a los municipios para su regulación parcial, como en el caso del tipo de gravamen y las bonificaciones, ya que el objetivo del IBI es la financiación municipal. Por tanto, corresponde a cada ayuntamiento fijar el porcentaje aplicable a las construcciones ganaderas y agrícolas, dentro del margen comprendido entre el 0,30% y el 0,90%. Además, el tipo de gravamen mínimo puede reducirse hasta el 0,10% en los municipios en los que entre en vigor nuevos valores catastrales de inmuebles rústicos, una vez realizada la valoración colectiva y siempre que el consistorio apruebe el tipo con anterioridad al 1 de julio al año anterior al que deba surgir efecto. Por otra parte, durante los 9 años siguientes a la entrada en vigor de los nuevos valores catastrales, puede producirse una reducción de hasta el 50% de la base imponible, como es el caso que se contempla en el ejemplo.

Venta, traspaso, cese de actividad ó jubilación
Según el Real Decreto, se considera como bien inmueble urbano cualquier construcción agraria, ganadera o forestal, lo que afecta a las edificaciones agrícolas y las explotaciones ganaderas e incluso las naves de almacenamiento o los establos. Estas construcciones estaban consideradas antes como rústicas y, por tanto, estaban exentas de impuestos. De este modo, los nuevos criterios de valoración y gravamen del IBI acaban resultando costosos y desorbitados para el titular. La revisión del valor catastral encarece las construcciones ganaderas y las eleva hasta precios irreales. En consecuencia, a la hora de gestionar el patrimonio se hace complicada su gestión, tanto si se traspasa, se vende o se cesa la actividad y el titular se jubila.

• Traspaso: Para ello es necesario el pago del impuesto sobre cesión de bienes patrimoniales, con el coste que repercute para quienes lo adquieren.
• Venta: En este supuesto nos encontramos con el problema añadido de que el valor se incrementa, debido a la repercusión en cadena de la nueva valorización, ya que se supone un bien patrimonial urbano y su precio pasa a ser muy superior al habitual.
• Cese de actividad ó jubilación. El nuevo impuesto continúa aplicándose si se cesa la actividad en la instalación y se considera en desuso, ya que aunque no genera beneficios, sigue tributando por el IBI por la misma cuantía que si la instalación estuviera en activo. En el caso de las jubilaciones ya se han dado casos en los que la mayor parte de la pensión que recibe el titular acaba destinándose al pago de dicho impuesto. En este caso, la solución más viable para que no se estime su cobro es el derribo de la construcción.

Solución: pedir a los ayuntamientos que apliquen el 0,10%
Dada la delicada situación que el sector agrícola y ganadero está atravesando y, en añadido a los tiempos actuales de recesión económica, algunos propietarios ya han solicitado con anticipación a los ayuntamientos que se aplique el porcentaje mínimo del 0,10% para el nuevo IBI. Si el consistorio no contempla esta opción previamente, no puede bajarse el porcentaje del 0,30% al 0,10% una vez haya sido tomada la decisión por parte del ayuntamiento.

Ejemplo:
Caso real de pagos sobre el nuevo IBI para construcciones ganaderas y agrícolas, a partir de una granja que alberga 210 cerdas madre de ciclo cerrado y para la que se ha aplicado un porcentaje del 0,75% sobre la base liquidable.
Antes de la valoración catastral: 0
Después: 1.670,30 €
A partir de los 9 años siguientes: 3.340,60 €

* Hasta los 9 años se contempla una reducción de hasta el 50% de la cuota