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PAC. El futuro de la política agraria común

España se juega mucho en la política de la Política Agraria Común (PAC). 7.500 millones de euros anuales llegan a nuestros campos desde Bruselas. Cuánto y cómo llegará después de 2013 es algo que se todavía debe definirse antes del segundo semestre de 2011. Los ministros comunitarios creen que no debería perderse peso específico y apuestan por una PAC fuerte, aunque algunos de los aspectos no se consideran beneficiosos, con la consiguiente repercusión en la pérdida de financiación. Por lo pronto, las propuestas de la Comisión Europea para el futuro de la PAC olvidan los presupuestos y no definen quien son los perceptores de las ayudas.


 

Los ministros de agricultura comunitarios han iniciado los debates para analizar la propuesta de la Comisión para la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) más allá de 2014. La propuesta de la Comisión para la reforma de la PAC contiene detalles en positivo para los agricultores y ganaderos de nuestro país, aunque el texto está muy abierto y es probable que sean necesarias modificaciones para lograr un acuerdo general que satisfaga a todos. La comunicación europea parece que pretende avances, pero no concreta el presupuesto que tendrá a partir de 2014, ni los instrumentos para regular el mercado ni define el poder del productor en la cadena ni siquiera acuerda la definición del mismo perceptor de las ayudas.

España, como cuarta potencia agrícola europea en 2008 y segundo país receptor de fondos agrícolas comunitarios, se encuentra en un tablero de juego en el que debe jugar bien sus cartas. Como datos, cabe destacar que hoy España recibe unos 7.500 millones de euros al año: 5.000 millones en pagos directos; 1.200 millones en fondos para apoyar los mercados y 1.200 millones como recursos para el desarrollo rural.

Opas y cooperativas miran hacia el segundo semestre de este año con la esperanza de lograr acuerdos para una PAC fuerte de cara a 2014 y con unos recursos financieros acorde con sus objetivos. Pero, aunque la financiación es importante, indican que hay más cuestiones que deben tenerse en cuenta, como por ejemplo, los instrumentos de gestión, ya que nunca los agricultores han recibido en concepto de pagos directos las ayudas ni tampoco sus rentas han sido tan bajas como ahora. Sea como sea, el sector sabe que cumplir sus prioridades en los próximos meses va ligado a su supervivencia más allá de 2011.

En el verano de 2011 se esperan las propuestas legislativas sobre la reforma de la PAC, para su aprobación definitiva en el año 2012 y de aplicación a partir del 1 de enero de 2014.

Objetivos de la nueva PAC
• Una producción de alimentos viable.
• Gestión sostenible de los recursos naturales.
• Desarrollo territorial equilibrado.

Escenarios
La Comisión Europea propone tres escenarios, aunque se inclina por el segundo.

1. Mantenimiento de un alto porcentaje de la situación actual, y con una serie de cambios de no demasiada envergadura.
2. Modificación importante del sistema de pagos con complementos a mayores por diferentes conceptos.
3. Destinar la PAC de manera casi exclusiva a temas medioambientales y a los objetivos del cambio climático, eliminado todo tipo de ayudas a la renta y de gestión de mercados.

Hoy, la PAC cuenta con 55.000 millones de euros, cifra que supone el 40% de los fondos europeos. De esta cantidad, 43.500 corresponden a pagos directos.

Pros y contras de la reforma de la PAC

La nueva PAC trae consigo diversas reformas. Algunas pueden verse como positivas, pero otras no lo son tanto. A continuación indicamos los pros y los contras de la propuesta de la Comisión Europea para la reforma de la PAC:

PROS

Se mantiene la PAC. En primer lugar, la apuesta por mantener las ayudas ya constituye de por si una buena noticia. Se reconoce a la PAC como un elemento indispensable de cohesión entre los países miembros de la UE, especialmente a la hora de garantizar el suministro de alimentos en volumen, calidad y seguridad alimentaria a 500 millones de personas frente a la volatilidad de los mercados. Además, con las ayudas que ofrece la PAC, se contribuye a mantener el medio rural, apoyar las zonas más vulnerables y proteger el medio ambiente.

Mejorar las rentas. Mantener la PAC es positivo como instrumento para mejorar las rentas a través de medidas para la regularización de los mercados. De este modo es más sencillo gestionar las crisis agrarias. Bruselas propugna una mayor transparencia de la cadena alimentaria con el objetivo de que quede en manos de los productores una parte mayor del precio que se paga por el producto final.

España recibe unos 7.500 millones de euros al año: 5.000 millones en pagos directos; 1.200 millones en fondos para apoyar los mercados y 1.200 millones como recursos para el desarrollo rural.

CONTRAS

Recursos financieros. Hoy, la PAC cuenta con 55.000 millones de euros, cifra que supone apenas el 40% de los fondos europeos. De esta cantidad, 43.500 corresponden a pagos directos. El presupuesto de la unión para 2011 se incrementa en un 2,9%, pero la PAC sigue perdiendo peso específico. La propuesta realizada por la comisión no destaca ni una fecha ni un Pros y contras de la reforma de la PAC Hoy, la PAC cuenta con 55.000 millones de euros, cifra que supone el 40% de los fondos europeos. De esta cantidad, 43.500 corresponden a pagos directos. Revista Cooperativa Virgen de la Oliva Reportaje 8 compromiso presupuestario definido, mientras que Reino Unido, Francia y Alemania tiene previsto congelar las disponibilidades para los gastos agrícolas para después de 2013.

Sistema de pagos . Otro de los puntos que presentan conflicto es la substitución  del actual sistema de pagos por derechos históricos  por un sistema uniforme para todos los estados para las  mismas superficies de cultivo o cabezas de ganado.  Hoy en día, Alemania, Francia, España, Italia y Reino Unido se llevan más del 70% de las ayudas, mientras que una  docena de países no llegan a percibir el 10% de todos los  gastos agrarios. La actual distribución de los pagos se hace  en función de unos derechos históricos, en función de unos  rendimientos en el pasado o por el volumen anterior de las  cabañas ganaderas en vacuno, ovino y caprino.  La propuesta de reforma plantea eliminar de forma progresiva,  desde 2014, el actual sistema de pagos por derechos  históricos por otro uniforme para el conjunto de los países,  tanto para la actividad agrícola como para las cabañas ganaderas.

Esta ayuda se complementaría en cada caso, en  función de su ubicación o papel en el mantenimiento del  medio ambiente, aunque parece probable que se tengan en  cuenta otros baremos, como rendimientos, para no romper  radicalmente con la situación actual. Esta medida supondría  un cambio en el actual reparto del volumen de apoyos.  Sin embargo, si se aplicara una ayuda por hectárea, por  Superficie Agraria Útil (SAU), países como España podrían  aumentar el volumen de fondos, ya que en nuestro país  contamos en este sentido con 25 millones de hectáreas.

En  la nueva redistribución de los fondos se contempla finalmente  establecer un techo máximo por petición, así como  una ayuda mínima por solicitud. Los fondos recibidos por  España suponen en la actualidad una ayuda media por superficie  agraria elegible de 246 euros, una cifra cercana a  la media comunitaria de 270 euros, pero lejos de los 461  de Bélgica ó de los 300 de Francia. Por otra parte, también  quedamos a distancia de lo que perciben los nuevos países  de la UE, como Rumanía o Letonia, con 30€ de media.

En España sólo 300.000 agricultores se dedican a esta actividad, mientras que más de 900.000 perciben ayudas.

Activos Agrarios 

La propuesta de la reforma contempla un gran interrogante:  definir quién es el beneficiario de las ayudas. El documento  de la Comisión señala que las ayudas deben ser para  los activos agrarios, figura que hoy en día no cuenta con  una definición concreta, y más cuando existen diferentes  tipos de agricultura en cada país, y en el caso español, incluso  entre comunidades autónomas. Por este motivo, esta  cuestión es un tema de debate entre organizaciones agrarias,  la administración española y la europea, ya que deben  encontrar una definición adecuada sobre el término a efectos  de recibir las ayudas. De entrada, se barajaría excluir a  las empresas que tienen superficies agrícolas, pero que se  dedican prioritariamente a otra actividad.  Por lo pronto, España considera que no sólo son activos aquellos  que son actualmente profesionales del sector. En España  hay solamente unos 300.000 agricultores dedicados prioritariamente  a esta actividad, mientras que son más de 900.000  quienes perciben las ayudas. De los actuales perceptores, casi  el 40% superan los 65 años, es decir, que un gran porcentaje  son pensionistas o jubilados que cuentan con estas ayudas  como fuente de ingresos para su subsistencia.  También se indica que se deben fijar unos varemos de percepción  de ayudas, es decir, un mínimo, que rondaría los  300€, que es el coste medio de la tramitación de un expediente,  hasta un máximo de hasta 66.000, con la opción de  ajuste en función de la creación de empleo.

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Fuentes: Comisión Europea, UPA, El País

Vea el texto completo en: REVISTA COOPERATIVA EJEA. N4