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El decreto de la sequía otorga 7 millones de euros en ayudas para agricultores

Los titulares de explotaciones agrarias que estén amortizando un préstamo bancario para la mejora y modernización de las estructuras de producción en sus fincas podrán optar a los 7 millones de euros que el Ministerio de Agricultura, Medio Ambiente Rural y Marino (MARM) establece con cargo a los Presupuestos Generales del Estado para paliar los efectos de la sequía. Las cantidades subvencionadas se repartirán entre éste año y los dos venideros, quedando la distribución del siguiente modo y siempre que se disponga de crédito en dichos presupuestos: Se podrá establecer una carencia especial de hasta dos años de duración que afectará al vencimiento de principal inmediatamente posterior a la aceptación de la solicitud por parte de la entidad financiera. Durante ese periodo, el prestatario no deberá abonar ni el principal ni los intereses correspondientes al capital pendiente de amortizar. Una vez finalizada la carencia del préstamo se reanudarán las obligaciones del prestatario en los términos establecidos en los convenios. La solicitud de subvención se presentará en el mismo documento en el que se solicite la carencia, en la entidad financiera en la que se hubiera formalizado el préstamo. Las ayudas fueron publicadas en el número 126 del Boletín Oficial del Estado del 26 de mayo. Puede acceder al texto completo de las ayudas a través de la web www.boe.es.

Decálogo de buenas prácticas de riego

Decálogo de buenas prácticas de riego

El agua es cada día más un bien escaso, y más en el campo, por lo que son necesarios sistemas de riego que permitan conservar y aprovechar el agua para los cultivos de la forma más eficiente, además de una correcta planificación. Proponemos un decálogo de buenas prácticas en riego para poder aprovechar y optimizar al máximo el agua en la agricultura, elaborado a partir de un estudio de la organización WWF, para un uso eficiente de los recursos en el campo.

En un año de sequía y con cifras de capacidad en los embalses que quedan lejos de las previsiones de otros años, debe aprovecharse toda el agua disponible, basándonos en un plan de riego que permita lograr un uso eficiente del agua y sin comprometer el correcto desarrollo del cultivo.

¿Qué es un Plan de Riego?

Si realmente queremos ahorrar agua debemos empezar por preparar un Plan de Riego, que no es otra cosa que estudiar las necesidades hídricas del cultivo y su ciclo de desarrollo, prestando atención a los momentos de mayor sensibilidad al estrés hídrico y estableciendo unas pautas en la frecuencia de riego en base a los sistemas que usemos. Con un Plan de Riego adecuado obtendremos el máximo rendimiento del cultivo si optimizamos el uso del agua. El riego es efectivo cuando humedece el suelo hasta la profundidad donde se encuentra el mayor número de raíces del cultivo, pero deja de serlo si se desborda en el suelo. El plan de riego debe tener en cuenta los puntos siguientes:

1.      Características del agua de riego

Es conveniente realizar un análisis de la calidad del agua de riego, al menos una vez al año, a partir de todas las fuentes existentes en la finca (pozo, balsa,etc), y efectuado por un laboratorio autorizado. Los resultados nos indicarán los niveles de pH, contenido en sales, cloruros y nitratos, además de información sobre la calidad bacteriológica del agua. Conociendo la calidad del agua podremos prever tanto su influencia en el desarrollo del cultivo como si va a acarrear problemas técnicos en el sistema de riego. Nota: Cabe destacar el factor positivo del agua que provee los riegos de Cinco Villas, ya que no contiene metales pesados ni substancias contaminantes, puesto que es un agua pura que procede directamente del Pirineo y llega a nuestros regadíos mediante el sistema de riego de Bárdenas.

2.      Características del suelo

Es preciso diagnosticar tanto las características físicas del suelo como la capacidad de campo, el punto de marchitez permanente, el agua útil y el agua fácilmente utilizable, además de la velocidad de infiltración del agua en el terreno. Además de ofrecernos datos con los que determinar la calidad del suelo, lo cual será fundamental a la hora de escoger el cultivo a plantar, los resultados permitirán calcular el caudal a aportar a ese suelo, en función de la capacidad de infiltración. Aunque estos datos puede intuirlos el agricultor por su propia experiencia, para más fiabilidad se aconseja cotejarlos mediante análisis en laboratorios.

3.      Cálculo de las necesidades hídricas de los cultivos

A través de diversos métodos podremos saber con mayor precisión el momento oportuno, el modo más adecuado y la cantidad exacta de agua que necesita el cultivo:

Evapotranspiración (método indirecto)

Un dato básico que debe conocerse es el índice de evapotranspiración real (ETc) que es la cantidad de agua, expresada en mm/día, que es evaporada desde la superficie del suelo junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación. Es decir, lo que llueve menos lo que se evapotranspira será el volumen de agua disponible. Se trata de un indicador de aridez del suelo y que resultará básico conocer para planificar y gestionar el agua a la hora de regar.

Para conocer este dato es necesario contar con otros previos como la evapotranspiración de referencia (ETo), o el coeficiente de cultivo (Kc). Estos tres conceptos se relacionan de la siguiente manera (ETc = Kc x ETo). Pero se trata de conceptos muy técnicos que a su vez requieren otras fórmulas de cálculo y variables que pueden resultar demasiado laboriosas. Para facilitar esta tarea a los agricultores y que puedan acceder de un modo sencillo al dato final que precisan conocer para planificar sus riegos, la oficina del regante pone a su disposición la información a través del enlace http://servicios.aragon.es/oresa

A través de este enlace también puede conocerse otra información de utilidad, como los datos meteorológicos en zonas clave de regadío en Aragón a través de las 48 estaciones con las que cuenta, o también realizar un cálculo de las necesidades hídricas semanales ajustado a las condiciones exactas de la zona, el cultivo y el tipo de riego.

Sensores de Humedad (método directo)

En la última década se ha desarrollado una amplia variedad de sensores a instalar en la propia parcela y que miden la humedad en el suelo de forma continua y directa.

  • Potencial: tensiómetros, bloques de yeso.
  • Contenido Volumétrico: sonda de neutrones, sonda TDR, sonda FDR.

 

4.      Elegir un adecuado sistema de riego

Gravedad: es el más tradicional; divide la siembra en surcos conectados por una acequia regadora por la cual pasará el agua. Con este método de riego se suele mojar la totalidad del terreno y los costes son mínimos, sin embargo la eficiencia en el uso del agua es muy baja y requiere un trabajo manual importante.

Aspersión: imita la caída del agua en forma de lluvia a través del uso de tubos de aluminio conectados a un aspersor. Los más empleados son los de impacto, doble boquilla y media presión. Es importante que las gotas tengan el tamaño adecuado, ya que las grandes tienden a compactar el terreno o producir daños en las hojas, mientras que las pequeñas ocasionan una mala uniformidad y eficiencia, al ser muy sensibles al viento y vaporizarse con rapidez. La ventaja es que se puede utilizar en suelos desnivelados, sin embargo suele ser costoso y no llega a ser 100% uniforme en el riego del cultivo.

Localizado (Goteo): permite aprovechar el agua de riego eficientemente, pudiendo aplicarse en zonas áridas, ya que realiza pequeñas aportaciones de agua de manera continuada y frecuente, en un lugar próximo a la planta. Las cintas de exudación y el riego subterráneo son tipos de riego localizado, aunque tal vez el más conocido es el riego por goteo. Como ventajas destaca la uniformidad del riego, el control total del suministro al cultivo (lo cual permite provocar estrés o garantizar una humedad óptima en los momentos del ciclo del cultivo que se desee) y el elevado ahorro de agua que comporta al reducir la evaporación directa del suelo al mojarse sólo una parte del terreno, y al suprimir las pérdidas en el transporte de agua que suceden con otros sistemas.

5.     Cantidad y frecuencia de riego

Para cuantificar el agua con la que debemos regar conviene tener en cuenta otros factores, además de los comentados en los puntos anteriores:

  • Capacidad máxima del suelo para almacenar agua. Si se suministra toda el agua de una vez, parte puede irse a capas profundas o perderse por escorrentía y escapar del alcance del cultivo.
  • Nivel de humedad del suelo, por debajo del cual no se debe bajar para que el cultivo no sufra estrés.
  • Capacidad del sistema de riego y su eficiencia, evaluando qué sistema conviene mejor.
  • Intervalos de riego, para contar con un nivel estable de agua en el suelo, dosificando los recursos según las necesidades del cultivo.
  • Las fincas deben contar con un caudalímetro para calcular el consumo anual total de agua. La instalación de estos contadores volumétricos permite controlar si el consumo real se ajusta a lo planificado.

6.     Puntos de control clima-suelo-planta

La tecnología permite conocer el estado de humedad del suelo, de la temperatura y de la planta, mediante puntos de control suelo-planta-clima, que pueden estar formados por:

  • Sensores de clima: proporcionan datos climáticos de temperatura, humedad relativa, rocío, etc.
  • Sensores de suelo: mediante sondas que proporcionan datos de la humedad, temperatura, salinidad y conductividad eléctrica del suelo a varias profundidades.
  • Sensores de planta: permiten ver la respuesta de la planta ante el riego, como los dendrómetros.

La toma de datos puede ser manual, más económica pero más laboriosa, o automatizado a la frecuencia deseada, a través de mecanismos que registran las medidas cada pocos segundos, minutos u horas, pudiendo quedar almacenada la información en dispositivos instalados en el propio campo o ser enviada a distancia por radio o módem GSM y GPRS. La información se genera mediante programas informáticos, que generan gráficas que permiten al regante o al técnico analizar si se está regando en exceso o por debajo de las necesidades de agua del cultivo y tomar la decisión de riego apropiada.

 

7.      Estrés del cultivo

Se define como estrés cuando el contenido de humedad del suelo se sitúa por debajo del 50% del agua útil. Es entonces cuando la planta pone en marcha los mecanismos que le permiten reducir el consumo de agua y el cultivo experimenta mermas en su rendimiento final, pero debemos pensar que la planta comienza a sufrir estrés mucho antes de que sean observables a simple vista. El estrés hídrico comienza cuando en el perfil explorado por las raíces, se agota el agua fácilmente disponible.

 

Períodos de máxima sensibilidad a la escasez de agua

 

 

MOMENTOS CRÍTICOS DE DISPONIBILIDAD HÍDRICA

EN EL CICLO DE LOS CULTIVOS. RIEGO DEFICITARIO

CONTROLADO

La respuesta directa de cualquier cultivo a la falta de agua puede ser una disminución de su rendimiento. Ahora bien, dependiendo de en qué etapa del desarrollo del cultivo se produzca el estrés hídrico los resultados pueden ser distintos.

 

El conocimiento de las etapas de máxima sensibilidad a la falta de agua del cultivo puede permitir, en un escenario en el que la disponibilidad de agua de regadío es cada vez más limitada, poner en marcha Estrategias de Riego Deficitario Controlado. Empleando el agua disponible en las etapas de máxima sensibilidad al estrés hídrico del cultivo puede obtenerse una cosecha en cantidad y calidad suficiente para cubrir nuestros objetivos productivos, sin poner en peligro la viabilidad de la explotación.

 

8.     Ahorro de recursos

Una vez conocida la fecha y duración de los riegos, se debe procurar efectuarlos cuando las condiciones ambientales sean lo más favorables posible y cuando el coste energético sea menor, teniendo en consideración:

  • Regar en horas de descuento de la tarifa eléctrica, en el caso de energía eléctrica.
  • Evitar en la medida de lo posible regar durante las horas centrales del día en zonas con alta insolación, ya que la eficiencia del riego y su uniformidad pueden disminuir si se riega con fuertes vientos y alta insolación, especialmente si utilizamos el riego por aspersión.
  • Descontar las lluvias superiores a 4-5mm de los riegos pendientes, ya que supondrían un aporte extra de agua que pueden incluso perjudicar al cultivo.
  • Evitar escorrentías, ya que el aporte instantáneo de agua no debe superar la capacidad de infiltración del suelo.

 

 

  1. Registro en cuaderno de riego

A la hora de valorar la campaña agrícola necesitamos algo tan simple y sencillo como un cuaderno de riego, que no supone más esfuerzo que el de anotar de forma sistemática toda la información relevante sobre el riego de una parcela. En el libro debemos anotar:

  • Características del suelo: profundidad útil para las raíces, velocidad de infiltración, capacidad de campo, punto de marchitez y agua útil.
  • Fechas de los distintos estados fenológicos del cultivo: siembra, nascencia, 2 hojas, 3 hojas, espigado, floración, grano lechoso, maduración, cosecha, etc.
  • Niveles de humedad a mantener en el suelo para cada etapa de desarrollo del cultivo.
  • Necesidades hídricas previstas, obtenidas de las fuentes de asesoramiento.
  • Previsión de riegos: fecha, hora y duración.
  • Riegos efectuados: con las variaciones efectuadas sobre lo previsto.
  • Precipitaciones ocurridas, con fecha y su cantidad de litros por metro cúbico.
  • Observaciones: incidencias, averías, operaciones de mantenimiento de la instalación, etc.

 

Anotar y conservar estos datos es altamente útil, puesto que nos ayudará a medir la eficacia de las medidas adoptadas en la campaña y a corregir acciones para las posteriores, con el fin de obtener mejores resultados a futuro en las mismas condiciones.

 

10.Mantenimiento de instalaciones

Es importante cuidar las instalaciones de riego, lo que supondrá una mayor comodidad en el trabajo y evitará imprevistos que pueden provocar consecuencias en el cultivo. No riega mejor la instalación más cara, sino la mejor cuidada.

 

  • Revisar las instalaciones, por lo menos una vez al año.
  • Corregir las fugas en las tuberías y acoples, incluso las mínimas.
  • Limpiar filtros y emisores. Además de la obturación de los emisores, una deficiente limpieza de filtros implica pérdida de presión en la red de riego y por tanto variaciones imprevistas del caudal. No se aconseja mezclar emisores de distinto tipo en la misma instalación.
  • Asegurar el correcto funcionamiento de los manómetros. La instalación debe funcionar a la presión para la que ha sido diseñada, de ello depende la eficiencia y la uniformidad del riego.
  • Anotar toda la información en el cuaderno de riego.

 

Vea el reportaje completo en nuestra revista n 8

Biota reduce el consumo de agua a la mitad y prevé duplicar la producción de maíz

Las obras de modernización en el sistema de regadío a aspersión en Biota, substituyendo el tradicional riego a manta o de gravedad por turnos con disminución por acequias, permitirán a los 331 regantes de la comunidad Monte Saso ahorrarse más del 50% del agua en 1.216 hectáreas. La mayor parte de esta extensión (900 has) ya cuentan con el nuevo sistema de riego que consumen 6.000 m3 por hectárea y año, lo cual supone reducir a más de la mitad el consumo, obteniendo un mayor rendimiento en los cultivos y una mejora notable en la eficiencia del riego. Las obras han supuesto una inversión de 7,6 millones de euros, que han aportado el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), a través de la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias de la Zona Noreste (SEIASA), el Gobierno de Aragón y la Comunidad General de Regantes de Monte Saso.

El director territorial de SEIASA y anterior consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Gonzalo Arguilé, aseguró a finales de septiembre, durante la recepción provisional de las obras de mejora, que “se podrá pasar de una producción de 7.000 kg por hectárea y año de maíz a 14.000 kg”, dado el buen estado que presentan las mazorcas. Por otra parte, Alfonso Laborda, presidente de la comunidad Monte Saso, añadía que “antes no se podía cultivar maíz por falta de agua” y que “con los 6.000 m3 se ha podido sacar una buena cosecha de maíz”. Gracias a la implantación de un mejor sistema de riego se consigue aumentar la capacidad del agua almacenada al tiempo que paliar problema de recursos hídricos en la zona, al suponer un considerable ahorro en agua.